Ciudad Victoria y Altamira son dos ejemplos en los que los morenistas decidieron mostrar imágenes de unidad interna como sinónimo de fortaleza.

En el segundo caso, además, se genera la percepción de un proyecto incluyente, plural y abierto a la conciliación con liderazgos sociales y políticos.

En el intenso pero revuelto escenario político de Tamaulipas, quienes han decidido enviar un mensaje de unidad interna como prueba de fortaleza son quienes asumen las cosas con serenidad.

Del centro al sur, en donde son varios los aspirantes a las candidaturas a las alcaldías, las muestras públicas de coincidencias entre ellos dan cuenta del esfuerzo por mantener la imagen de solidez.

Es una jugada acertada y hasta puntual, porque es justo en los municipios en los que la variedad de opciones vuelve el tema de las designaciones algo complejo de resolver.

Las fotografías en las que aparecen aspirantes en Ciudad Victoria con personajes que disciplinadamente se conducen dentro de lo marcado por los procesos internos son vistas como prueba de que, más allá de las diferencias, existen coincidencias fuertes.

Otros pueden interpretar eso mismo como la formación de bloques, lo cual también se inscribe dentro de la dinámica partidista y se entiende como parte de una estrategia audaz.

Quienes vieron a Pepe Braña con otros aspirantes y creen que se está indisciplinando olvidan que hace dos años se hizo a un lado.

Y ahora, con el visto bueno o no, busca legítimamente hacer válida una oportunidad que seguramente le pusieron en la mesa de negociaciones en ese momento.

Más al sur, en Altamira, las cosas toman un rumbo parecido, pero son tanto más claras porque no dejan dudas sobre la recomposición que requiere urgentemente el entramado político de ese municipio.

Después de cinco años de gobiernos municipales en los que Morena ha fortalecido su marca política, el proceso interno enfrenta a varios personajes que buscan, cada cual por su lado, la designación a su favor para coordinar al partido en el municipio.

Existen personajes que en lo público y lo privado han mostrado disposición para preservar la unidad respetando el liderazgo local, siempre buscan asegurar la buena marcha de los proyectos.

Una de ellas es la diputada federal Blanca Narro Panameño, quien ha sumado experiencia legislativa y trabajo territorial que se convierten en dos potentes ventajas en la carrera interna por lo que sería la nominación virtual a la alcaldía.

Narro Panameño ha sabido conducir de manera discreta pero eficaz una estrategia que se caracteriza por anteponer los intereses del movimiento a cualquier objetivo personal.

La legisladora, quien tiene tras de sí el respaldo del sindicato magisterial, además del voto de quienes en dos ocasiones la han llevado a ocupar la diputación federal, ha realizado intensos recorridos territoriales y encuentros con representantes de liderazgos locales.

Altamira es un municipio que se caracteriza, entre otras cosas, por la fragmentación de grupos de poder que hasta hace un lustro vivían en una dinámica de equilibrio, pese a la alternancia que se ha tenido en el último cuarto de siglo.

Cuando ese proceso se rompió, generando enfrentamientos entre familias y liderazgos locales, se hizo necesario encontrar una solución al problema para evitar que las rupturas se profundizaran de manera irreversible.

Por eso es importante el ejercicio que Blanca Narro hizo al reunirse de manera sistemática con personajes que representan corrientes y grupos que influyen en la marcha de una campaña.

Dialogar, sumar esfuerzos y hacer compromisos para que Altamira esté al frente del objetivo de cualquier proyecto se logra mediante la inclusión, y ahí es donde Blanca Narro tuvo ese acierto.

Además de reunirse con otros aspirantes morenistas como Marcelo Abundiz, Narro sostuvo encuentros con la regidora panista Flor Nubia Vázquez, el exdiputado local también panista Víctor Meraz Padrón y el ex dirigente municipal del PRI, Héctor Manuel Castillo Arellano.

El mensaje de unidad es valioso, pero es más significativo lo que se proyecta y no se dice al promover la inclusión de otros perfiles que hablan de la apertura al diálogo y la disposición para encontrar acuerdos que beneficien a Altamira, pero que sobre todo pongan a Morena como un partido capaz de articular los consensos.

EL FACTOR FAMILIAR EN LA CONTIENDA PANISTA DE MADERO

Aunque desde dentro del PAN, tanto en Ciudad Madero como en la capital, hay quienes insisten en querer colocar a la regidora Alba Verástegui Ostos como una fuerte favorita para coordinar al partido y buscar la candidatura a la alcaldía en 2027, en los hechos las cosas lucen distintas.

Si bien Verástegui Ostos es conocida por su papel como regidora y hermana del dirigente estatal de facto del PAN, es un perfil que puede ayudar al partido a cumplir con la cuota de género como aspirante a una diputación local.

Aunque no se le regatea la posibilidad de que tenga la capacidad para encabezar la fórmula panista a la alcaldía, una parte considerable de la militancia estima que el parentesco directo con César “El Truco” Verástegui es más un obstáculo que una ventaja.

Si se tratara de una competencia equitativa, en la que los vínculos familiares se dejaran en segundo plano para dar paso a las posibilidades de ganar, sumando a más actores sociales y políticos, la regidora tendría que esperar más tiempo para participar con posibilidades de ganar.

En este caso, el factor familiar resultaría perjudicial para el PAN, pues se quedaría sin argumentos para cuestionar el nepotismo morenista en diversas partes de Tamaulipas.

Por eso y por la posibilidad de que se acerquen apoyos sociales y empresariales a una figura más abierta a la sociedad civil, la regidora Verástegui tendría una desventaja clara.

Aunque hasta hace unas semanas se daba por hecho que solamente estaba en la carrera el exmagistrado Andrés González Galván, hace días el hermano de la regidora, “El Truco”, la incluyó en una terna en la que también aparece el exdiputado Carlos Fernández Altamirano.

Sin embargo, a nivel territorial, el único que se ha estado moviendo en reuniones con vecinos y liderazgos de otras corrientes fuera del PAN es González Galván, quien, a decir de los conocedores del proceso interno, sería eventualmente el coordinador municipal, es decir, prácticamente el virtual candidato a la alcaldía.

abarloventotam@gmail.com

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