Ayer, mientras la presidenta Claudia Sheinbaum encabezaba la ceremonia conmemorativa del 88 aniversario de la expropiación petrolera, los discursos oficiales se enfocaron en hablar de la importancia de Pemex en la economía y como insignia de la soberanía nacional, entre muchas empresas de la región la sensación fue contraria.
En el patio de una empresa constructora de plataformas ubicada junto al río Pánuco, la presidenta y los gobernadores de Veracruz, Rocío Nahle García y de Tamaulipas, Américo Villarreal Anaya, así como la secretaria de Energía, Luz Elena González, repitieron el acto oficial en el que se recuerda la decisión del presidente Lázaro Cárdenas, que recuperó para el país la riqueza petrolera.
Y aunque la narrativa oficial de ahora es bastante parecida a la del Priato, las condiciones que ahora enfrentan tanto la petrolera pública como numerosas empresas en todo el país son diametralmente opuesta a lo que se dice en los discursos.
Durante décadas, la industria petrolera le dio identidad, empleo y dinamismo económico a decenas de miles de jefes de familia que directa e indirectamente dependían de lo que hacía Pemex.
También, la petrolera se convirtió en sinónimo de complicidad con los actos ilegales cometidos por dirigentes sindicales durante décadas, lo mismo en los años dorados del PRI que en los gobiernos del PAN y ahora, con la Cuatroté.
Por eso, lo que se vio ayer llama la atención porque por más que se hable de que Pemex vive una nueva etapa, que sigue siendo garante de la soberanía nacional, que hoy el país es autosuficiente en la producción de gasolinas o de que ese combustible se vendería a 10 pesos el litro, como lo prometió en su campaña el compañero Andrés Manuel, ahora las cosas son opuestas.
Hoy, la realidad de Petróleos Mexicanos se mueve entre los mensajes oficiales que hablan de esperanza y de presunta eficiencia, productividad y de visión de futuro, pero también entre lo que viven muchas empresas que han quebrado o están a punto de ello, debido al incumplimiento de pagos por parte de la petrolera.
La relación de Pemex con muchos de sus proveedores está marcada por adeudos, opacidad y falta de respuestas, como lo confirma el adeudo por unos 10 mil millones de pesos que mantiene Petróleos Mexicanos con proveedores del sur de Tamaulipas.
De acuerdo con datos del Clúster de Energía del Sur de Tamaulipas, son más de 130 empresas —66 de ellas de la zona— que han sostenido durante años la operación de Pemex y que hoy enfrentan un escenario que combina incertidumbre, desgaste financiero y hasta el borde de la quiebra.
Además del fuerte impacto negativo en las finanzas de esas empresas proveedoras, de lo que se quejan los propietarios de las compañías afectadas es de que Pemex es lento para responder favorablemente a sus reiteradas peticiones de que regularice los pagos.
La situación actual refleja que los esfuerzos hechos durante el gobierno anterior fueron insuficientes, a pesar de que el compañero Andrés Manuel fue reiterativo en su postura de buscar que Pemex fuera nuevamente ese ente generador de recursos cuasi infinitos para el gobierno, como en los años del viejo PRI que le tocó vivir como parte de ese sistema.
A pesar de que en el sexenio anterior se destinaron a Pemex cuantiosos recursos públicos, que n el actual se le dio un trato fiscal preferencial y de que se ha buscado por todos los medios hacer que la petrolera sea productiva, los resultados son contrarios, porque está lejos de la disciplina operativa y la eficiencia productiva.
Otro de los temas que están pendientes de resolver para lograr que Pemex se acerque cuando menos un poco a lo que se espera, es revisar a fondo el costo del contrato colectivo de trabajo del sindicato petrolero en sus finanzas. Al menos, con la revisión anunciada por la presidenta Sheinbaum a las pensiones de lujo que reciben no pocos exfuncionarios y trabajadores, es una señal tímida de lo que se quiere hacer.
Revisar a fondo el contrato, quitarle canonjías a la dirigencia sindical, presionar para que se garantice la transparencia en el manejo de los recursos, ajustar los beneficios contractuales a la realidad financiera de la empresa y convertir al sindicato en un verdadero aliado de la recuperación de Petróleos Mexicanos, es un tema ineludible que no debería postergarse más.
Entre la incapacidad de Pemex para pagar esos casi 10 mil millones de pesos a sus proveedores de la zona y el costo financiero del contrato colectivo de trabajo, Pemex está en una posición más que complicada, por más que los discursos como los de ayer digan lo contrario.
ESCOTILLA
Este fin de semana, la Comapa Sur será anfitriona del Cuarto Foro Estatal del Agua Tamaulipas 2026, que se realizará desde hoy hasta el viernes, con motivo de la conmemoración del Día Mundial del Agua, que se celebra el día 22 de marzo.
Se han preparado actividades como un ciclo de conferencias y paneles con expertos que hablarán del panorama hídrico, así como en la implementación de soluciones sostenibles e innovadoras, complementando otras actividades dirigidas al fortalecimiento del sector.
Hoy se abordarán temas estratégicos como Proyecto Génesis: El Futuro del Agua en Tamaulipas, además de la ponencia Construir una economía circular con soluciones concretas. También se incluyen exposiciones sobre Irrigación Regenerativa, Mitos y Realidades del Sector Agua Potable y ISO 1001:2015, orientadas a fortalecer la gestión, eficiencia y normatividad en el sector.
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