Nuevo Laredo empieza a colocarse en el centro de la atención en Tamaulipas, aunque ahora no es por la violencia que tradicionalmente ha caracterizado a esa ciudad fronteriza.
Tampoco por la largamente anunciada puesta en operación de la sede de la Agencia Nacional de Aduanas, que el compañero Andrés Manuel prometió infructuosamente -como tantas cosas- antes de ser Presidente.
Nuevo Laredo, feudo político de los Canturosas Villarreal es esta semana sede de la primera sesión itinerante del Congreso del Estado, un ejercicio que pretende acercar a las y los diputados locales a la realidad que viven sus representados.
En este caso, al haber elegido la ciudad más alejada de la capital estatal tiene un significado porque el mensaje es que, pese a la distancia, políticamente se le quiere tener cerca.
Pero hay otras señales que tienen que ver con el futuro de mediano y largo plazo, ahora que estamos cerca de llegar a la mitad del sexenio de Américo Villarreal Anaya: Nuevo Laredo será una de las ciudades que más atención atraigan en el escenario político, de aquí a que se definan las candidaturas que se van a distribuir en Morena en 2027 y 2028.
En el principal puerto del comercio exterior del país, Carmen Lilia Canturosas encabeza el gobierno municipal de la familia del extinto Carlos Cantú Rosas, exdirigente nacional del Partido Auténtico de la Revolución Mexicana (PARM), una derivación del viejo PRI que originalmente fue conformado por generales revolucionarios, que no se sintieron legítimamente representados por el tricolor.
Hace 12 años, su hermano Carlos Canturosas Villarreal llegó a la Alcaldía y desde ahí, desplegando una intensa campaña de promoción de logros en materia social y de desarrollo de infraestructura, se proyectó como aspirante a la candidatura del PAN a la gubernatura.
En la recta final, el ganador de la contienda interna fue Francisco García Cabeza de Vaca, con quien las cosas nunca fueron bien, como se confirmó cuando éste llegó al poder y emprendió una brutal persecución política y jurídica en contra de Carlos.
Sin embargo, eso dio pie a que después de eso, los Canturosas afianzaran su poder político en Nuevo Laredo y empezaran a ganar más espacios en municipios de la zona ribereña del río Bravo, sí, ahí en donde no cualquiera se atreve a entrar por temor a no salir.
Al margen de recordar que la carrera política de Carlos tuvo una pausa debido a la persecución de la que fue víctima junto con su familia, Carmen Lilia pasó de ser diputada local del PAN, a candidata y Alcaldesa postulada por Morena.
Entonces, tímidamente comenzó a mostrar el trabajo al frente del gobierno municipal, que por cierto tiene rasgos parecidos al que encabezó Carlos. Las similitudes son enormes y de ahí, la popularidad que tiene Carmen Lilia, aunque definitivamente el carisma es diferente al del hermano.
Toda esta introducción sirve de contexto para destacar la importancia de la primera sesión itinerante del Congreso local, que durante lunes y martes reúne a las y los legisladores de los 22 distritos y a los plurinominales en esa ciudad.
Obviamente, estos encuentros obedecen también a la voluntad política de la mayoría morenista y al visto bueno de quien tiene el liderazgo indiscutible de la Cuatroté en la entidad, porque es preciso ampliar la cantidad de personajes que, de cara a los procesos electorales que tendremos en los siguientes tres años, hay que comenzar ya.
La realización de estas sesiones del Congreso itinerante tiene una clarísima intención política y obviamente, empezar en Nuevo Laredo tiene una serie de mensajes obvia.
No se trata solamente de ayudar a fortalecer la imagen personal de Carmen Lilia como Alcaldesa, sino de empujar el proceso de su inclusión en el grupo de mujeres morenistas, que el partido quiere promover como opción para la candidatura al gobierno estatal en 2028. Así de simple.
También es un reconocimiento a la fuerza política y a las posibilidades de seguir creciendo en esto, de Carlos, el hermano de Carmen Lilia y diputado federal por el Partido Verde, en alianza con Morena.
Carlos ha sido -y es todavía- sin duda el personaje fronterizo con mejores posibilidades de trascender en el gabinete estatal y en otras posiciones, pero desde que terminó su gestión como Alcalde de Nuevo Laredo ha tenido que enfrentar fuertes obstáculos de adversarios, primero dentro del PAN y después, en Morena.
Desde hace dos años y medio se habló de su inminente llegada al gobierno estatal, como Secretario General de Gobierno o como Jefe de la Oficina del Gobernador. Ni una cosa ni otra sucedieron.
Luego, se proyectó como candidato natural a la nominación por una senaduría y, de nuevo, los obstáculos dentro de la propia Cuatroté lo frenaron, principalmente por el tema del género. Y así, en pausas, con mucha paciencia y prudencia, ha transcurrido este tramo de su período como diputado federal, posición que ganó el año pasado.
Pocos lo ven, pero la dupla Carmen Lilia-Carlos Canturosas es por ahora la más fuerte dentro de Morena, si desde ahora se buscan precandidatos a la gubernatura y hasta la senaduría en 2028 y 2030. También, en los eventuales reacomodos que inevitablemente tendrán que darse en el gabinete, sí o sí conforme el desgaste haga mella en algunos funcionarios.
Parece que no, pero esa fórmula puede garantizarle a Morena tener aspirantes de cualquiera de los dos géneros, que sean altamente competitivos, sin negativos en el haber político y sí, con enormes posibilidades de crecer y darle viabilidad a la continuación de la Cuatroté en Tamaulipas.
No se trata solamente de imagen política o de habilidad, sino también de recursos y capacidad para sentarse con quien sea necesario para lograr acuerdos y hacer que Tamaulipas transite por un período de tranquilidad, de inclusión y de crecimiento.
En eso, evaluando objetivamente, los Canturosas llevan ventaja amplia, como lo confirma el hecho de que Carmen Lilia tiene más proyección mediática de unos meses a la fecha y tanto ella como Carlos, cuentan con una estructura de operación política en la zona sur del estado. Quizá no es la mejor, pero por algo se empieza.
Callados, sin demasiado protagonismo -es decir, sin tanto-, los hermanos empujan desde Morena y el Verde la posibilidad de que Nuevo Laredo se convierta en el epicentro político de Tamaulipas y, en una de esas, en el motor que profundice el establecimiento de la Cuatroté.
Por lo demás, las sesiones itinerantes del Congreso son solamente el motivo que justifica poner a Nuevo Laredo y a los Canturosas en el centro de la atención. No puede minimizarse, pero no es el principal motivo de interés.
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