En varios círculos políticos afines al senador José Ramón “Jota Erre” Gómez Leal se tenía la certeza de que su triunfo en la elección extraordinaria de febrero pasado, le abría automáticamente las puertas a una eventual postulación para buscar reelegirse.

Desde ahí, imaginaban varios escenarios, pero el más anhelado era -y sigue siendo- el de disputar la nominación para la gubernatura en 2028. Y así delinearon un plan que se echó a andar en la campaña por la elección extraordinaria.

Con lo que no contaban en el bando de “Jota Erre” es que en el neomorenismo no se le ve con buenos ojos, pues no era precisamente la mejor carta que se consideraba para proponerlo como candidato.

Pero el hecho de haber logrado una buena posición en la encuesta del año pasado, de tener una red de contactos en la mayoría de los municipios del estado y de que fue durante un par de años el delegado de programas federales en Tamaulipas, además de uno que otro empujón de padrinos, le permitieron quedarse con la candidatura.

En la campaña fue evidente que Gómez Leal no tenía una conexión cercana con el grupo mayoritario dentro del partido, pero cada quien hizo lo suyo y como se dice en el argot, sacaron la elección con el triunfo de “Jota Erre”, pese al bajo nivel de participación ciudadana en un proceso que a pocos interesaba.

Claro que esto hizo que el equipo del ahora senador pensara en ir por más y entonces definieron su prioridad: Concluir el período que correspondía cubrir hasta 2024 y buscar la posibilidad de la reelección, para de ahí, saltar al siguiente objetivo.

Sin embargo, lo que la gente cercana a Gómez Leal y el propio senador no contemplaron es que su candidatura de febrero pasado se considera el pago por los servicios que prestaron él y su familia al movimiento de López Obrador durante años. También, el cumplimiento de una petición formulada al más alto nivel, pero nada más.

En las nuevas corrientes que dominan el morenismo no se tiene como plan alternativo proponer a José Ramón nuevamente como candidato a la senaduría para un período completo de seis años. Se habla de que el compromiso está cumplido y de que es necesario dar espacio a nuevas figuras que amplíen las opciones del partido hacia 2028 y 2030.

Por eso cobra relevancia saber que la mayoría de las encuestas conocidas sí contemplan en sus mediciones a “Jota Erre”, pero no todas lo colocan en el primer sitio de las posibles preferencias ciudadanas, especialmente cuando se pregunta a los morenistas.

José Ramón, quien es cuñado del exgobernador Francisco García Cabeza de Vaca está en la disyuntiva de decidirse a buscar la candidatura pensando en hacer campaña para la reelección, pero en el escenario surgió el inconveniente de que su hermana Mariana -esposa de Francisco-, sea contemplada por la alianza PAN-PRI-PRD como su abanderada.

¿Qué pasaría si Mariana es finalmente candidata de la alianza opositora como una concesión a Francisco? ¿Va José Ramón a competir como si se tratara de cualquier otro adversario? ¿Declinará hacerlo en aras de preservar la unidad familiar y de proyectar una imagen de congruencia?

O ante el escenario en el que las mediciones lo colocan debajo de otros personajes como Maki Ortiz y Carlos Canturosas Villarreal, “Jota Erre” decida que podría buscar otra posición que represente menos complicaciones políticas.

Hay que recordar que tanto Maki como Canturosas Villarreal no han sido contemplados para ocupar posiciones en el gabinete estatal ni en las candidaturas que se han entregado desde el año pasado, lo que abre la posibilidad de que ahora sí sean incluidos en la distribución de espacios que busquen fortalecer a Morena.

Precisamente ayer veía la más reciente encuesta que hizo Massive Caller entre los aspirantes varones a la candidatura de Morena para el Senado en Tamaulipas y de acuerdo con ella, José Ramón está tres puntos debajo de Carlos Canturosas, el exalcalde de Nuevo Laredo y varias veces mencionado para ser integrado a posiciones relevantes.

“Jota Erre” aparece nuevamente en segundo lugar en mediciones como esta, lo que plantea nuevamente la pregunta de su próximo destino político, si no es él a quien el partido decida enviar para disputar la senaduría en 2024.

Como comentaba, en la Cuatroté están viendo hacia el futuro, por lo que la ampliación de las opciones para 2028 y 2030 es uno de los temas que más ocupan la atención del morenismo estatal.

Abrir espacios, impulsar a otras figuras y extender las posibilidades de participación a cuadros nuevos, a personajes conocidos con los que hay que cumplir compromisos, es uno de los temas en los que se trabaja.

En ese contexto es en el que el conocimiento de las diversas encuestas que se hagan de manera externa como las que hará -oficialmente- el propio partido, serán elementos que determinen en buena medida a quién se mandará como candidato en el caso de los varones.

No hay mucho margen para moverse, pues aunque en la lista aparecen más nombres, los que más llaman la atención son los de Canturosas y Gómez Leal, por haber ocupado cargos relevantes en los últimos años.

Pero hay factores externos como la fortaleza política y la coincidencia con el proyecto estatal vigente lo que puede hacer la diferencia. Eso y lo que diga la mayoría de las encuestas, que hasta ahora son clarísimas.

¿Pero, y si no es “Jota Erre” el candidato, lo aceptará y preferirá buscar algo que lo mantenga cerca de la gente en Tamaulipas? ¿Y si presiona otra vez a altos niveles de la Cuatroté para ser nominado y buscar la reelección, le causará enfrentamientos con los grupos y tribus internas de Morena en el estado?

Hasta ahora, son solamente especulaciones, pero lo que sí es un hecho es que en las mediciones sobre preferencias electorales tempranas, el cuñado de Francisco García Cabeza de Vaca no aparece precisamente en el primer lugar. Y de aquí a que se decidan las candidaturas pueden pasar muchas cosas. Veremos.

abarloventotam@gmail.com

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