El extesorero municipal de Ciudad Madero, frustrado aspirante a la candidatura a la alcaldía y alcalde sustituto durante varias semanas, Carlo Alberto González Portes, está en la mira de la Contraloría local.
El contralor maderense, Ricardo Pérez Monsiváis, encabeza una revisión exhaustiva del manejo de recursos durante la gestión de Carlo González, a quien las cosas no le salieron como imaginaba.
Desde sus años como impetuoso dirigente juvenil del PRI en Tampico —etapa en la que fue regidor y comenzó a construir relaciones políticas— Carlo González dejó claro que buscaba crecer dentro del servicio público y escalar posiciones mediante conexiones y acuerdos que, con el paso del tiempo, lo llevaron a ocupar espacios de poder en Ciudad Madero.
En la primera administración de Adrián Oseguera Kernion, Carlo fue tesorero municipal y, durante ese periodo, fueron detectados movimientos que la Contraloría considera irregulares conforme a la normatividad vigente. A partir de ahí se inició una investigación que podría tener consecuencias serias para el expriista.
La investigación abierta por el Ayuntamiento de Ciudad Madero contra quien fuera tesorero municipal y posteriormente alcalde suplente, se sustenta en evidencias encontradas por el equipo de la Contraloría relacionadas con la presunta omisión del pago del 3 por ciento del Impuesto Sobre Nóminas entre 2020 y 2021, aunque las revisiones podrían extenderse hasta 2024.
Esa falta de pago habría provocado que el gobierno municipal enfrente actualmente un crédito fiscal superior a los 25 millones de pesos, de acuerdo con el contralor Ricardo Pérez Monsiváis, quien ha explicado que el adeudo incluye poco más de 10 millones de pesos de deuda principal y cerca de 15 millones por actualizaciones y recargos.
De confirmarse las irregularidades, esto implicaría posibles incumplimientos a diversas disposiciones de la Ley de Disciplina Financiera y Presupuesto del Gasto Público.
El gobierno local sostiene que esa omisión fiscal generó severas afectaciones financieras y administrativas al municipio, debido a que la Secretaría de Finanzas estatal mantiene registrado el adeudo y, como consecuencia, no se han podido obtener cartas de cumplimiento indispensables para avanzar en distintos proyectos públicos.
Es decir, lo que hizo —o dejó de hacer— Carlo González Portes tendría repercusiones delicadas para el Ayuntamiento maderense, como el bloqueo de trámites relacionados con la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA), requisito indispensable para obras y programas contemplados dentro de la inversión pública de 2026.
Según la Contraloría, esta situación compromete proyectos estratégicos y añade presión a las finanzas municipales, ya que el pago de esa deuda no estaba contemplado en el presupuesto. En otras palabras, el presunto desorden financiero del entonces tesorero seguiría generando efectos negativos para la actual administración, que además pertenece al mismo partido: Morena.
Se sabe que este caso será turnado a la Auditoría Superior del Estado y a la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno, instancias que deberán determinar posibles responsabilidades administrativas o legales del extesorero municipal.
La denuncia pública sobre esta presunta omisión atribuida a Carlo Alberto González Portes, correspondiente al periodo 2020-2021 y que le ha costado caro al gobierno municipal, tiene además una lectura política que debe analizarse con seriedad para que los involucrados —personajes, grupos, liderazgos y partido— actúen con prudencia y eviten un mayor desgaste institucional derivado de errores cometidos desde un cargo de primer nivel.
Con este panorama, el impacto parece dirigirse más hacia los grupos políticos vinculados a Carlo González y hacia él mismo, pues se reduce considerablemente su margen de maniobra para impulsar que su esposa vuelva a ser incluida en una futura planilla como candidata a regidora.
Será interesante observar el reacomodo de fuerzas, alianzas y grupos dentro del bloque oficialista integrado por Morena, Verde y PT rumbo a la siguiente elección, porque esta investigación contra el extesorero municipal contiene mensajes políticos profundos que merecen revisarse con atención.
ESCOTILLA
El fin de semana anduvo por varios municipios de Tamaulipas el senador Gerardo Fernández Noroña, acompañado por sus compañeros de partido Olga Sosa Ruiz y José Ramón Gómez Leal.
Fernández Noroña, conocido por su estilo confrontativo y su discurso radical, vino a reforzar la presencia de Morena en Tamaulipas y a estrechar vínculos con las estructuras territoriales del partido en la entidad.
Para los morenistas más ideológicos, Fernández Noroña representa a un político de izquierda duro, intransigente con sus principios y leal al movimiento. Para otros sectores, menos alineados con la narrativa partidista, se trata de un personaje proclive al protagonismo, la confrontación permanente y la estridencia mediática, cuya presencia genera tantas simpatías como resistencias. Cuestión de enfoques.
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