Con la detención del Contralmirante Fernando Farías Laguna, quien es acusado por presuntamente dirigir una célula criminal dedicada al tráfico ilegal de combustibles, conocido también como huachicol fiscal, se fortalece la credibilidad de la presidenta Claudia Sheinbaum, al menos en la parte que habla del combate a ese delito.

Farías Laguna fue aprehendido en Argentina por autoridades de ese país, en coordinación con agentes de Interpol y elementos de fuerzas de seguridad mexicanas, quienes trabajaron durante meses para ubicarlo.

El sujeto estaba prófugo desde el año pasado, cuando se confirmó su participación en el caso de huachicol fiscal. Luego consiguió un amparo -sí, de los nuevos jueces elegidos en junio-, hasta que le anularon esa protección de la justicia.

El detenido es sobrino político del secretario de Marina durante el gobierno del compañero Andrés Manuel, Rafael Ojeda, quien siempre ha negado haber estado enterado de las actividades criminales de las que acusan a Fernando y a su hermano.

A pesar de dirigir una dependencia que tiene todos los recursos tecnológicos y humanos de inteligencia, el secretario de Marina en el gobierno de López Obrador se dijo ignorante de las cosas. O bien lo engañaban sus subordinados, o no le interesaba enterarse de las cosas o lo sabía y lo toleraba.

El año pasado, el escándalo se hizo público cuando la Marina y la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana incautaron un cargamento con 20 millones de litros de combustibles ingresados irregularmente a México, a través del puerto de Tampico.

No era el primer caso y las actividades criminales abarcaban al puerto de Altamira y después se supo que sucedió en otros puertos del país. El impacto para el fisco es enorme, pues de acuerdo con cálculos de las autoridades hacendarias, el daño a las finanzas públicas es superior a los 600 mil millones de pesos.

La detención del prófugo de la justicia, -insisto, sobrino del secretario de Marina del compañero Andrés Manuel-. Es un golpe de credibilidad a las acciones que lleva a cabo el gobierno federal, representado en este caso por el secretario de Seguridad, Omar García Harfuch.

Con esta aprehensión se avanza, así sea marginalmente, en la investigación que hasta ahora involucra a mandos medios de la Marina, pero que en aras de la transparencia y del compromiso de la administración federal con “el pueblo”, tendría que llegar también a los políticos de los tres órdenes de gobierno, así como con más gente de la propia Secretaría de Marina -incluyendo al propio Ojeda-, así como a funcionarios y responsables de las aduanas marítimas y terrestres.

Mientras no se llegue a fondo con eso y se tolere que siga funcionando ese esquema que evade el pago de impuestos y representa una sangría para las finanzas públicas, que implica una corrupción de un tamaño no visto hasta ahora y de seguir permitiendo que políticos, militares o marinos implicados en las redes criminales sigan actuando como si nada, puede haber detenciones y decomisos, pero sin acciones concretas y firmes, todo será mera simulación.

LA SALIDA DE UNA PRESIDENTA QUE NUNCA FUE

Con la salida de Luisa María Alcalde Luján de la presidencia nacional de Morena, se concreta un movimiento que muchos morenistas esperaban desde hace tiempo, pues la exsecretaria de Gobernación nunca terminó de convencer a los suyos de que era la presidenta del partido más grande del país.

Luisa María sí es -era- una experta en defender con entusiasmo y una oratoria febril cada causa y situación de la Cuatroté que fuera cuestionada por la oposición o la sociedad civil. Osciló entre el cinismo y la intolerancia, sin dejar de lado la ineficiencia en temas como el establecimiento de canales de diálogo para lograr consensos con sus aliados del Verde y el PT.

Tampoco fue una figura de peso a quien los diputados y senadores morenistas atendieran en sus recomendaciones y, mucho menos, escucharan siquiera. Su salida se da por la puerta de atrás, sin los resultados que se esperaban de ella cuando la mandaron a dirigir el partido, acompañando a quien verdaderamente lo lidera: “Andy” López, el junior del compañero Andrés Manuel.

La salida poco ortodoxa de Luisa María de la presidencia nacional de Morena es un reconocimiento de que hay elementos que pueden ser muy buenos para hacer política y entrarle al debate, así sea ruidoso, pero que cuando se les piden resultados en lo que es el trabajo real, simplemente no tienen la capacidad de hacerlo.

También representa una primera sacudida del partido fundado por el compañero Andrés Manuel y el comienzo del reacomodo de piezas de cara al proceso electoral del 2027, en el cual la presidenta Sheinbaum debe tener, sí o sí, la mayoría de los diputados afines a ella, no a López Obrador. La lealtad con ella y no con el pasado es algo fundamental para que el proyecto de Claudia se empiece a notar en marcha.

ESCOTILLA

Una buena noticia: Ayer, la alcaldesa Mónica Villarreal Anaya entregó recursos por un monto de 1.3 millones de pesos a casi 400 estudiantes de nivel básico, quienes son beneficiarios de un programa municipal de becas de estímulo a la educación.

En año y medio, el gobierno porteño aumentó casi al doble el número de alumnos apoyados a través de estas becas, que complementan los apoyos que muchos de ellos ya reciben por parte de otros programas asistenciales que buscan ayudarles a mejorar su calidad de vida y evitar que la falta de recursos se convierta en un factor para la deserción escolar.

La educación es uno de los rubros en los cuales Mónica decidió promover la asignación de recursos en mayor proporción que el año pasado y con estas acciones, se fortalece el apoyo al sector.

abarloventotam@gmail.com

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