El escándalo generado por la filtración del nombre de un empresario fronterizo, una de cuyas empresas ha sido ligada por autoridades estadounidenses con presuntas actividades criminales, causó una sacudida en la planilla de César “Truco” Verástegui Ostos y de Gloria Garza, aspirantes a la dirigencia estatal del PAN.
Aunque Garza desmintió casi de inmediato lo publicado a nivel nacional por una cadena televisora, no pudo disipar la percepción de que esa fórmula fue infiltrada por un personaje de esos cuya fama no favorece a quien esté cerca.
En México y en Tamaulipas, todo lo que haga referencia al huachicol fiscal y a otras actividades ilícitas tiene un sello indeleble que causa aversión y genera distanciamiento público entre políticos y empresarios y, como vemos, parece que esto se da en más de un partido.
Aunque la narrativa de Gloria Garza y “Truco” Verástegui pretende enfatizar que no hubo tal registro del personaje cuestionado como parte de esa planilla, dentro del mismo PAN la fórmula cabecista integrada por Omeheira López Reyna y Francisco Garza de Coss ha aprovechado esto para cuestionar la legitimidad del registro.
Es evidente que, para los panistas que siguen el proceso interno, si hubo un registro de la planilla con el sujeto en cuestión, se trató de un error imperdonable de la dupla Garza-Verástegui, pues no se entiende cómo es que conscientemente pudieron haber hecho algo así.
Es un hecho evidente que la pareja integrada por Omeheira López y Francisco Garza de Coss va a aprovechar la inercia del escándalo que representa esta presunta participación del empresario señalado por autoridades estadounidenses para buscar instalar su propia narrativa como la fórmula ideal para dirigir al PAN tamaulipeco.
No es que la señora López Reyna —quien fuera directora del DIF Estatal— y Garza de Coss —también exdiputado y exfuncionario estatal— carezcan de la capacidad para encabezar al partido, pues ambos tienen larga trayectoria y experiencia en el servicio público.
El detalle que causa más suspicacia es que, siendo ambos cercanísimos a Francisco e Ismael García Cabeza de Vaca, se entiende que, en caso de ganar la elección de julio, serían los nuevos dirigentes y su gestión sería bastante parecida a lo que ha sido la de Luis René “Cachorro” Cantú, el presidente estatal del PAN tamaulipeco más perdedor en la historia reciente.
No está de más recordar que los cuatro aspirantes a la presidencia del PAN en el estado —Gloria Garza, César Verástegui, Omeheira López y Francisco Garza de Coss— formaron parte del círculo cercano de Francisco, aunque los últimos dos sí representan a quienes mantienen los vínculos más fuertes con la cofradía cabecista.
Claro que aún es temprano para saber si las instancias nacionales del PAN van a cancelar el registro de la fórmula integrada por Garza y “Truco”, pero de que los contrincantes iniciarán un procedimiento interno para pedir esto es indudable. El objetivo es ganar la presidencia estatal.
Mantener el control del partido, a dos meses y medio del inicio formal de los procesos electorales locales y federales, es fundamental para el reagrupamiento del cabecismo residual, ese que espera recuperar espacios de poder en municipios y en el Congreso, donde actualmente tiene su último reducto con las y los diputados plurinominales que impuso Francisco, incluyendo a su hermano Ismael.
Hace días platicaba con panistas de la zona sobre esta situación y, con confianza, me dijeron que, pese a este detalle mayor, la dupla Garza-Verástegui tenía la posibilidad de ganar la elección interna y recuperar el partido para quienes ya no quieren ver la influencia cabecista en el PAN.
Aunque cada uno tiene sus cuentas y mide sus posibilidades, no deben descartar que, si la fórmula cabecista interpone recursos legales buscando sacar de la contienda a los ahora excabecistas Garza-Verástegui, la situación cambiará.
Es un hecho que la denuncia pública que menciona al empresario fronterizo vinculado con presuntas actividades ilícitas por autoridades estadounidenses ya impactó la campaña interna del PAN y tuvo efectos hacia el exterior del partido.
Tampoco se requiere demasiada imaginación para vislumbrar que la filtración de la planilla que originalmente registraron Garza y Verástegui pudo venir de la cofradía cabecista, en este empeño por hacer lo necesario para no perder el control del partido en Tamaulipas.
De aquí a la primera semana de julio, cuando se realicen las elecciones, dependiendo de cómo actúen las instancias internas del PAN a nivel nacional y de cómo logren Gloria y “Truco” convencer a los militantes, las cosas van a tomar un rumbo en el que, con seriedad, los panistas tendrían que analizar si quieren un cambio o permiten el regreso con más fuerza de la cofradía cabecista.
Finalmente, como dije, el cabecismo residual resiste en el Congreso local con las y los diputados plurinominales que siguen respondiendo a los intereses de Francisco e Ismael, no a los de los panistas del estado.
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