El campeonato mundial de futbol comienza hoy en México y, durante poco más de un mes, será parte de la distracción de millones de personas en todo el país, pero llega en un mal momento para proyectar los avances logrados por la Cuatroté.
A pesar de que será utilizado como una válvula de escape al descontento social de varios grupos ciudadanos y representativos de sectores que están confrontados con el régimen, en la Cuatroté confían en que servirá para eludir, por unas semanas, la presión por soluciones.
Mientras desde el gobierno federal y muchos estatales las autoridades se suman a la ola de acciones que buscan ofrecer facilidades a quienes deseen ver los partidos de fútbol, especialmente hoy, durante la inauguración, en el país quedan muchos pendientes sin resolver y otros sin atender.
Desde la desaparición de una periodista veracruzana hace una semana, hasta las protestas de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) y las anunciadas manifestaciones que este día planean realizar otras agrupaciones productivas en la capital del país, hasta las relacionadas con el tema político que involucra al oficialismo y la oposición.
Definitivamente, el actual contexto no es el más favorable para el gobierno de la presidenta Sheinbaum, quien, a pesar de esforzarse por hacer las cosas lo mejor posible, no tiene de su lado todas las variables que influyen en la mejoría de la percepción interna y externa.
Casos como el de las protestas cada vez más audaces de la CNTE por un tema que atañe a la reforma al sistema de pensiones de los trabajadores del Estado, que en su momento ofreció derogar el compañero Andrés Manuel y no se cumplió; asuntos como el descontento de otros grupos sociales y productivos por temas añejos que no han sido resueltos.
Otros, como la relación bilateral con Estados Unidos o la misma dinámica interna en su partido, Morena, en donde más que la derrota del domingo en Coahuila, lo que les preocupa tiene que ver con eventuales nuevos señalamientos contra políticos de la Cuatroté por presuntos vínculos criminales.
El evento más importante del fútbol a nivel mundial llega a México en un mal momento, aunque desde el oficialismo se interprete como una oportunidad de distraer la atención pública sobre temas bastante importantes, pues si bien durante los primeros días habrá una euforia social derivada de la participación del equipo nacional, la realidad se impondrá con el paso de las semanas.
En el extranjero impactan las imágenes de protestas agresivas de los miembros de la CNTE y el amago de otras organizaciones para colapsar la movilidad urbana en la capital del país, además de la aparente falta de voluntad política para investigar y castigar a los políticos ligados al oficialismo que son acusados de presuntos delitos por autoridades estadounidenses.
La falta de acciones concretas para poner orden en estos dos temas, por ejemplo, aunque la presidenta Sheinbaum se esfuerce y muestre disposición públicamente, en los hechos hay cosas que escapan a su control y a su deseo de lograr que todo camine de acuerdo con lo planeado.
Sin embargo, insisto, no todo es su culpa, pues los factores externos que no puede controlar impactan en la dinámica diaria de su gobierno; pero hay asuntos en su ámbito de competencia que, con voluntad para asumir el costo político, con firmeza, honestidad y colaboradores eficientes, pueden resolverse.
Por el bien del país y del régimen, ojalá que los temas pendientes que no han sido atendidos como se debe puedan resolverse en los siguientes días, antes de que pase el mundial y la mayor parte de la población regrese a su realidad cotidiana, cruda y no siempre agradable.
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