Hace poco más de dos años, la zona sur de Tamaulipas enfrentó una grave crisis provocada por una prolongada sequía atípica que ocasionó la escasez de agua para actividades domésticas y productivas.
El estiaje, aunado a las deficiencias en la infraestructura para conservar el agua en el sistema lagunero, ocasionó una de las crisis más severas que recuerde la población en el último medio siglo.
A partir de entonces, el sector productivo y las autoridades actuaron con una visión enfocada primero en resolver la falta de agua, al tiempo que impulsaban una mayor conciencia sobre su cuidado y comenzaban a diseñar soluciones de largo plazo.
La idea era —y es— evitar que, por factores que sí pueden controlarse, los municipios de Tampico, Ciudad Madero y Altamira vuelvan a enfrentar una problemática de esa magnitud, porque no solo paralizaría la economía regional, sino que tendría consecuencias muy graves para la sociedad.
Si bien un fenómeno hidrometeorológico ayudó a superar la escasez de agua en el sistema lagunero, la crisis dejó al descubierto las consecuencias de una infraestructura hidrosanitaria que llevaba años sin recibir el mantenimiento adecuado.
También evidenció la ausencia de un proyecto de largo plazo para aprovechar un recurso cada vez más valioso.
Ahí entró la coordinación entre el sector privado, a través del Consejo de Instituciones Empresariales del Sur de Tamaulipas (CIEST), y el gobierno estatal mediante la Secretaría de Recursos Hidráulicos para el Desarrollo Social (SRHDS) que dirige Raúl Quiroga Álvarez..
A través de la Comisión Municipal de Agua Potable y Alcantarillado (Comapa) Zona Sur que encabeza Francisco González Casanova, el gobierno estatal impulsó el diseño de un proyecto con visión de largo plazo, bajo la premisa de que garantizar el abasto de agua será indispensable para sostener el desarrollo de Tampico, Ciudad Madero y Altamira.
De esa coordinación surgió el Proyecto Génesis, una propuesta que parte de una realidad que la crisis hídrica hizo evidente: el agua debe verse como uno de los factores que determinarán el crecimiento de la región en los próximos años.
El planteamiento es aprovechar el tratamiento de aguas residuales para destinarlas a actividades industriales, con lo que se reduciría la presión sobre las fuentes de abastecimiento y se reservaría una mayor cantidad de agua de primer uso para la población.
La idea implica cambiar una forma de entender el desarrollo, pues durante décadas, el crecimiento urbano e industrial del sur de Tamaulipas estuvo acompañado por la certeza de que el agua estaría disponible.
La sequía demostró que esa condición no está garantizada y que la región necesita anticiparse a los problemas, no reaccionar cuando ya están encima.
En esa tarea, la participación del sector empresarial adquiere especial relevancia, como lo demuestra la coordinación entre COMAPA Sur, el CIEST y la Asociación de Industriales del Sur de Tamaulipas (AISTAC), ya que refleja que la solución no depende únicamente de las autoridades, sino de una responsabilidad compartida entre quienes toman decisiones públicas, quienes generan empleo y quienes utilizan este recurso diariamente.
El gobernador Américo Villarreal ha insistido en que el agua es el mayor patrimonio que una generación puede dejar a la siguiente.
Después de la experiencia reciente, en la cual la crisis evidenció la vulnerabilidad del sistema lagunario y mostró la importancia de actuar antes de que una emergencia vuelva a poner en riesgo la actividad económica y la calidad de vida de miles de familias, el tema adquiere mayor relevancia.
El futuro industrial del sur de Tamaulipas dependerá, en buena medida, de la capacidad para garantizar agua suficiente.
Por eso, el Proyecto Génesis representa la estrategia hidráulica más importante para el sur de Tamaulipas en los últimos años y el eje de acciones institucionales de dependencias de gobierno y empresarios para atender este asunto.
“Génesis” es la posibilidad de que el sur de Tamaulipas empiece a construir una nueva relación con el agua, en la que se cuide, se aproveche mejor y se entienda que de ella dependerá buena parte del desarrollo de las próximas décadas.
ESCOTILLA
Se terminó el campeonato mundial de fútbol y ahora sí, en México la atención de la población se centrará nuevamente en la realidad.
Los problemas de inseguridad, de la economía que no marcha como debería, las sombras de las sospechas de corrupción de servidores públicos y los presuntos vínculos de políticos con grupos criminales, serán parte de la conversación pública.
Rubén Rocha Moya, Adán Augusto López Hernández, Marina del Pilar Ávila, Mary Campos, Ernesto Ruffo, el compañero Andrés Manuel y sus hijos, por mencionar solo a algunos, regresan a ser parte lo que hace enojar o distraerse a los mexicanos por sobrados motivos.
abarloventotam@gmail.com




