No lo han dicho abiertamente, pero es evidente que sus promotores están trabajando intensamente para hacerla más conocida de lo que ya es en Tamaulipas. Tampoco lo admiten, pero la inversión de recursos —sean públicos o privados, he ahí la cuestión— que se ha canalizado a las campañas digitales para lograr un posicionamiento notable se ha intensificado.

Se trata de lo que llaman “El proyecto Carmen Lilia”, que se refiere a la proyección de la imagen personal de Carmen Lilia Canturosas Villarreal, la alcaldesa de Nuevo Laredo, la puerta del comercio exterior más importante de Latinoamérica y una de las ciudades consideradas entre las más competitivas del país por el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO).

Nuevo Laredo se convirtió en los últimos cuatro años en un punto estratégico para el desarrollo económico de Tamaulipas y se colocó en el mapa nacional por ser la sede de la Agencia Nacional de Aduanas de México (ANAM), con todo lo que ello representa para el crecimiento económico y la actividad comercial de la región.

Por lo que hace al “Proyecto Carmen Lilia”, se identifican varias etapas, las cuales comenzaron desde el primer año de su primera administración, hace cuatro años y medio. Al principio parecía algo lejano, pero conforme pasaron los meses se consolidó la idea y se definieron fases del plan que hoy tiene a la alcaldesa de la ciudad fronteriza en la antesala de las encuestas que hará Morena para definir, en su momento, a quien será su candidato o candidata a la gubernatura.

Aún falta tiempo, porque primero deberá transitar el proceso electoral de 2027, en el que ella podría participar como candidata a una diputación federal o local para continuar su promoción más allá de la terminación de su mandato el próximo año, pues ya no puede reelegirse.

También está la alternativa de incorporarla al gabinete estatal para darle la oportunidad de movilizarse, tener una plataforma de proyección y, por supuesto, recursos para seguir con esto.

Carmen Lilia ya fue diputada local por el PAN, partido en el que militó y formó parte de la bancada azul en tiempos de Francisco García Cabeza de Vaca, mientras su hermano Carlos sufría la persecución judicial y política del cabecismo, acusado de presuntos delitos que no estaban sustentados y respecto de los cuales todo indicaba que se trataba de una acción mezquina para tratar de terminar con su carrera política.

Una vez que pase el proceso electoral de 2027, la idea es que Carmen Lilia se mantenga vigente y pueda realizar, con mayor libertad y justificación, recorridos por todo el estado para aumentar su nivel de conocimiento entre los militantes morenistas, no tanto entre la población.

¿A dónde va el “proyecto Carmen Lilia”? Como dije al principio, no lo admiten públicamente porque la ley lo prohíbe y, además, porque ello rompería los acuerdos de dejarle todo el espacio al líder político de la Cuatroté, que viene siendo el gobernador Américo Villarreal Anaya.

A diferencia de otros compañeros de su partido que también tienen aspiraciones que no admiten públicamente, Canturosas Villarreal ha sido respetuosa de la jerarquía y de los tiempos que corresponden al mandatario como cabeza del proyecto estatal de la Cuarta Transformación.

La prudencia con la cual se ha movido en el escenario público estatal le reditúa frutos, porque no se muestra adelantada. La discreción con la que ha armado una estructura en cada región del estado le permite trasladarse y reunirse con diferentes grupos de la sociedad, autoridades, empresarios o compañeros de su partido, si así lo desea, porque a donde vaya tiene quien le apoye en esa tarea.

De la baraja de opciones que quienes se dicen conocedores de la dinámica política de Tamaulipas mencionan, Carmen Lilia es quien, sin tanta presencia territorial más allá de Nuevo Laredo y Ciudad Victoria, ha trabajado la posibilidad de crecer más dentro de Morena, de cara a lo que viene en 2027 y 2028.

Claro, el hecho de que su radio de acción y la mayor parte de quienes la conocen radiquen en Nuevo Laredo y municipios cercanos, además de Reynosa, Matamoros y Ciudad Victoria, implica que en el resto del estado no alcance los niveles de conocimiento que tienen, por ejemplo, la senadora tampiqueña Olga Sosa Ruiz o el reynosense José Ramón “Jota Erre” Gómez Leal, a quienes también se menciona como posibles aspirantes a la nominación morenista en 2028.

Una de las ventajas que tiene Carmen Lilia en esta no admitida carrera por la candidatura a la gubernatura es que su principal proyección se concentra en la zona fronteriza y en su dedicación al trabajo en la Presidencia Municipal de Nuevo Laredo, aunque eso también representa una limitante importante.

Otro factor que juega a su favor es la intensa campaña digital de promoción de su imagen como alcaldesa y la difusión de los proyectos de obra pública, la atracción de inversiones y los planes para mejorar la calidad de vida de la gente de la ciudad fronteriza.

Uno más: la estructura que silenciosamente ha formado en cada región de Tamaulipas y que, si bien requiere observación para evitar la incorporación de elementos que puedan impactar negativamente su imagen política, es quizá el principal soporte de sus aspiraciones no admitidas.

Es legítimo el deseo y la oportunidad que tiene la alcaldesa de Nuevo Laredo. Es deseable que dentro de Morena haya rostros nuevos, con experiencia de gobierno y con el respaldo de estructura, recursos y conexiones políticas que se traduzcan en ventajas firmes en una competencia electoral que será dura, por factores externos más que por la oposición.

En este terreno es donde se mueve Canturosas Villarreal. En este contexto de competencia fuerte dentro de Morena, de aspiraciones no admitidas y de guerrilla interna que nadie quiere aceptar, es donde avanza, a paso lento pero firme, el “proyecto Carmen Lilia”. En su momento veremos si puede con la inercia que traen otras y otros aspirantes, porque nada está definido aún y muchas cosas pueden pasar de aquí al 2028.

abarloventotam@gmail.com

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