La reciente designación del exsenador panista Gustavo Cárdenas Gutiérrez como delegado nacional de Movimiento Ciudadano en Tamaulipas plantea interrogantes acerca del papel que tendrá el partido naranja en los comicios locales y federales de 2027 y en la sucesión gubernamental en 2028.

Una de ellas es el verdadero papel que tendrá en los procesos de selección y, por supuesto, en las negociaciones que haya para establecer alianzas de facto con el poder o con la oposición, aunque ya se sabe que oficialmente Movimiento Ciudadano competirá solo.

El punto es que quien conozca la trayectoria de Cárdenas Gutiérrez dentro del PAN primero y después en MC no tendrá dudas acerca de su proclividad a buscar un punto medio de acuerdo en esto de las competencias que no son precisamente eso, sino que solo cubren el protocolo de una contienda.

Los que saben de esto lo entienden y no hace falta decir más.
Gustavo fue alcalde de Ciudad Victoria, senador por primera minoría por el PAN y dos veces candidato a gobernador, además de diputado local y candidato en otras ocasiones, pero por Movimiento Ciudadano, cuando ya no encontró oportunidades de seguir siendo nominado o de tener espacios de poder en el blanquiazul.

Cárdenas Gutiérrez fue un político disruptivo. Hace más de 30 años, como presidente municipal de Ciudad Victoria, se enfrentó al entonces gobernador priista, Manuel Cavazos Lerma, lo cual le hizo ganar puntos entre la sociedad y el electorado, que lo vio como el candidato natural a la gubernatura tres años después de llegar a la Alcaldía.

Eran los tiempos en los que ser oposición en Tamaulipas y en México representaba una apuesta arriesgada por tener que sortear los peligros del aparato gubernamental que, anquilosado y todo, seguía siendo eficaz cuando se trataba de apaciguar los ímpetus de quien osara enfrentar al ogro político.

Por eso, para los panistas, Gustavo fue quien encarnó el espíritu opositor de esperanza en ganar la gubernatura en 1998, aunque seis años después ya no lo era, pero aun así fue candidato nuevamente.

Finalmente agotó sus posibilidades dentro del PAN y migró a MC, en donde durante años también fue encargado, líder, caudillo, candidato y recientemente diputado local plurinominal, por supuesto.

No estoy en condiciones de afirmar que la llegada de Gustavo como nuevo coordinador estatal de MC en Tamaulipas abra la puerta a posibles negociaciones con el oficialismo —como siempre dijeron sus malquerientes dentro del PAN y de MC—, o que su presencia vaya a impulsar al triunfo a quienes sean sus candidatas y candidatos a alcaldías, diputaciones locales y federales en el estado el próximo año.

Lo que sí es indudable es que, durante el tiempo que se mantuvo alejado de posiciones directivas en Movimiento Ciudadano, no pocos candidatos —y candidatas, claro— a las presidencias municipales y otros cargos lograron exitosamente ser comparsas del poder en turno, siendo primero competidores y después empleados de quienes ganaron las elecciones. Solo hay que repasar las listas y los nombres para confirmar esto.

Por eso no debería atribuirse totalmente a Gustavo Cárdenas la posibilidad de entablar negociaciones en lo oscurito con el oficialismo para que sus abanderados ocupen posiciones en Ayuntamientos, como ya ha sucedido. La evidencia confirma que lo saben hacer bien sin su presencia.

En todo caso, el regreso del expanista a la coordinación estatal de Movimiento Ciudadano es más una decisión de impacto mediático ante el papel siempre protagónico de Gustavo que una muestra de confianza en el político que conocen los ciudadanos desde hace décadas.

La apuesta parece ser por la estridencia y no por las propuestas.
Definitivamente, aportará experiencia —buena, mala, regular, como sea— y también será una figura con capacidad de interlocución con los demás actores políticos y con la 4T, porque si algo sabe el expanista es eso.

Los resultados que obtenga el partido serán otra cosa, pero en lo político, Gustavo le asegura espacios constantes en medios, ruido, polémica y ocurrencias que generan atención, con la esperanza de que eso se convierta en una percepción de fortaleza que el partido está lejos de tener.

LOS GOLPES BAJOS ENTRE LOS MORENISTAS

Los golpes bajos entre aspirantes de Morena a alcaldías, diputaciones locales y federales y hasta a la gubernatura —sí, desde ahora— ya empiezan a perfilar alianzas y bloques de aliados en el partido oficialista.

La modificación del plazo para el registro de quienes aspiren a ser coordinadores municipales y distritales implica que Morena dispondrá de más tiempo para evaluar el daño que pueda causarle al partido la inclusión de personajes que no cubran el perfil de honestidad, transparencia, eficiencia y capacidad que se requiere para postular candidatas y candidatos.

Por eso se ven más acentuados los golpes, más rudas las peleas y más soterradas las grillas, porque todos se quieren colocar en posiciones de ventaja.

El riesgo de rupturas prevalece, pero es algo que el partido tiene considerado dentro de los efectos de las negociaciones para asignar candidaturas, por más que se disfracen de encuestas.

Lo interesante es que, por ejemplo, en Tamaulipas, hay quienes dan por hecho que existen cuatro aspirantes —dos por cada género— y que, ofreciendo hipotéticos beneficios a los ciudadanos, les piden datos personales y realizan encuestas evidentemente sesgadas.

Mañana les platico el caso que coincide —en política no hay casualidades— con la reciente visita realizada al estado por René Bejarano, más conocido con el alias de “El Señor de las Ligas”.

abarloventotam@gmail.com

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