Mientras casi ocho de cada diez panistas en Tampico consideran que Jesús Nader debe ser nuevamente el candidato de Acción Nacional a la alcaldía, en Morena la definición sigue abierta. Aunque aparecen al menos tres aspirantes, ninguno logra una ventaja suficiente para perfilarse con claridad rumbo a 2027.

En el oficialismo, la alcaldesa Mónica Villarreal Anaya encabeza las preferencias internas. Sin embargo, la diputada local Úrsula Salazar Mojica y el jefe de la Oficina Fiscal, Fernando Manzur, mantienen respaldo suficiente para sostener la competencia.

Esa diferencia entre un partido con una figura claramente dominante y otro sin definición interna ayuda a entender mejor el momento político que cualquier porcentaje aislado. Mientras en el PAN existe la convicción de que la Presidencia Municipal puede recuperarse, en Morena se confía en la inercia del poder federal y en su capacidad de retener la Alcaldía.

Aunque aún falta tiempo para la elección, los plazos políticos ya están en marcha, los partidos comienzan a medir perfiles para la alcaldía, diputaciones locales y federal, lo que vuelve relevantes estos ejercicios desde ahora.

Las encuestas anticipan escenarios y muestran el grado de orden o desorden interno con el que cada partido llega a la definición de sus candidaturas, como lo muestra la medición de Rubrum, en donde la diferencia más relevante está en la intención de voto y en la claridad de sus procesos internos.

En el PAN, el respaldo hacia Chucho Nader refleja su vigencia política y su nivel de competitividad frente a cualquier perfil medido. A ello se suma la percepción ciudadana sobre sus dos administraciones, que consolidaron una base de apoyo difícil de ignorar.

En ese escenario, ningún otro perfil panista aparece hoy con capacidad real de disputarle ese posicionamiento. El regidor Edmundo “Mon” Marón se ubica en un segundo plano, mientras que el diputado local José Schekaibán aparece todavía más rezagado, en un lejanísimo tercer puesto.

En Morena la situación es distinta, pues si bien el partido conserva fuerza electoral, no ha logrado cerrar una definición interna, ya que, aunque Mónica Villarreal Anaya aparece al frente, la diferencia con Úrsula Salazar Mojica y Fernando Manzur no es suficiente para hablar de una candidatura resuelta. La competencia está dividida prácticamente en tercios.

Incluso si se observa la estructura de preferencias internas, el partido en el poder se mueve en márgenes muy estrechos entre sus principales figuras, lo que refleja una falta de definición más que una ventaja consolidada.

La encuesta de Rubrum ubica a Morena ligeramente por encima del PAN en la intención de voto por partido. Sin embargo, cuando el análisis se traslada a nombres propios, el escenario se modifica y la lectura se vuelve más compleja, anticipando que la competencia no solo se cierra, sino que el blanquiazul logra una ventaja clara cuando se miden los nombres.

La diferencia global entre partidos es menor a cinco puntos y existe aún un segmento importante de indecisos. Eso impide hablar de tendencias cerradas y obliga a leer estos datos como una fotografía de momento, no como una definición anticipada.

En este contexto, el PAN aparece con una respuesta más clara sobre su posible perfil competitivo, mientras que Morena continúa en proceso de definición interna, cuidando sus equilibrios políticos.

Revisados en conjunto, los números de Rubrum confirman una contienda abierta, donde la ventaja por partido convive con una disputa aún más decisiva: la selección de candidatos.

Aun cuando parece que falta mucho para la elección, la realidad es que ambos partidos tienen plazos establecidos claramente para ir midiendo a quienes aspiren a ser sus candidatos a la Alcaldía, diputaciones locales y federal en 2027, de ahí la importancia de dar seguimiento a los indicadores.

Revisando los números de la encuesta, cuando se evalúa por partidos, Morena encabeza la preferencia con 40.2%, seguido del PAN con 35.3%, PRI y MC con 5.9% cada uno, e indecisos 12.7%.

En las preferencias internas del PAN, Chucho Nader domina con 76.8%, seguido por Mon Marón 13.4%, y muy atrás Schekaibán, Beatriz Rodríguez y Rosa González, lo que muestra una sólida ventaja del exalcalde ante cualquier otro contendiente de su propio partido.

Mientras, en Morena, la competencia es cerrada, pues Mónica Villarreal tiene 36.2%, Úrsula Salazar 28.2%, Fernando Manzur 25.2% y Lucero Deosdady 10.4%. La indefinición tiene un mensaje más significativo de lo que se cree y eso lo saben bastante bien en los dos principales partidos, pero principalmente en el oficialismo.

¿Por qué el contraste importa? Porque las mediciones por partidos muestran unas cifras, pero cuando se comparan los nombres, la situación cambia y muestra una tendencia que lo mismo en Morena como en el PAN saben que existe y que hará la elección de 2027 algo sumamente complicado para el oficialismo. Y eso que el proceso electoral todavía no empieza formalmente.

ESCOTILLA

En su segundo día de actividades en el sur de Tamaulipas, la alcaldesa de Nuevo Laredo, Carmen Lilia Canturosas Villarreal aprovechó para reunirse con pequeños y medianos empresarios, en un evento convocado por el gobierno municipal de Tampico.

Previamente, tuvo un desayuno con el regidor Cuitlahuac Ortega, su hermana Lluvia y el exregidor Alberto Sánchez Neri, los tres integrantes del Movimiento Nacional por la Esperanza (MNE), organización que en los hechos le opera la estructura territorial a la también mencionada como aspirante a la candidatura de Morena a la gubernatura. Por eso y otras cosas, las alianzas que no se ven, dicen más de lo que parece.

abarloventotam@gmail.com

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