Si este mes fuera la elección del candidato o candidata de Morena a la Alcaldía de Tampico, María Magdalena Peraza Guerra sería la nominada, con base en los resultados de una encuesta territorial levantada recientemente.
Aunque no es militante, en Morena la consideran una de las personas que inevitablemente tienen que medir políticamente para sumarla al proyecto que busca darle continuidad al oficialismo en el puerto.
Peraza ha transitado del PRI al PAN, luego de nuevo al PRI, al Verde y otra vez al PAN, en donde hace dos años fue precandidata a diputada local, llevando como suplente a Nora Izaguirre Acevedo. Ahora, ambas son funcionarias públicas en los gobiernos estatal y municipal de Morena.
A sus 81 años, Peraza puede sentirse satisfecha por la posición en la que se encuentra, políticamente hablando.
Fue la primera mujer en llegar a la Presidencia Municipal de Tampico, en donde repitió tiempo después, y hoy es el personaje que dentro de Morena cuenta con la mayoría de las preferencias para buscar nuevamente la Alcaldía porteña.
Querida por muchos y rechazada por no pocos, tiene hoy el mayor puntaje de preferencias en varias mediciones que se han hecho en Tampico para sondear las posibilidades de quienes buscan ser candidatos o candidatas de Morena a la Alcaldía.
Un estudio demoscópico realizado directamente en territorio y otros hechos vía telefónica arrojan como resultado que la ex priísta, ex del Verde, ex precandidata a diputada panista y ahora funcionaria del gobierno estatal morenista, tiene varios puntos de ventaja sobre cualquier otra figura dentro del bloque oficialista.
Así de simple y directo: si hoy fuera la selección del o la abanderada a la Presidencia Municipal de Tampico, Magdalena tendría la nominación, porque las mediciones que se han hecho recogen el sentir de la gente de las colonias populares, de cada calle y cada casa, muchas de las cuales ha recorrido durante años la ex priísta.
Magdalena fue diputada local tras una larguísima trayectoria magisterial y en el servicio público, siempre dentro del PRI, partido que le dio la oportunidad de despuntar y consolidarse como una figura de liderazgo social.
Hábil, muy hábil para construir acuerdos de duración variable, Peraza Guerra llegó a la Presidencia Municipal en 2010 abanderada por el PAN, que vio la oportunidad de regresar al poder tras dos trienios fuera del mismo. Su triunfo fue contundente y la hizo crecer políticamente.
Pero en el sexenio de Egidio Torre Cantú, Magdalena hizo lo que muchos habían advertido desde el PRI: se acercó tanto al gobierno estatal y al tricolor que terminó por regresar al partido de sus amores. Los panistas dieron entonces la razón a los priístas.
Desde ahí impulsó indirectamente el regreso del PRI a la Alcaldía, con Gustavo Torres Salinas como su candidato.
En el ínter, sucedió el episodio del proceso que culminó con el encarcelamiento de su antecesor, Óscar Pérez Inguanzo, pero esa es una historia que merece ser contada aparte.
En el escenario actual, en el que Morena tiene a más mujeres que hombres en la lista de aspirantes, Magdalena Peraza es quien en la mayoría de las encuestas tiene el mayor porcentaje de preferencias.
En esa encuesta —elaborada por una reconocida casa encuestadora—, la ventaja sobre Úrsula Salazar Mojica y Mónica Villarreal es de unos cinco puntos porcentuales en promedio. Además, entre las dos últimas hay prácticamente un empate técnico.
Sin embargo, hay varios datos que no pueden soslayarse: el mismo estudio de preferencias electorales en territorio indica que esa tendencia habla de la competencia interna de Morena… si acaso Magdalena decidiera participar.
Esto se ve improbable dado que su actual responsabilidad como coordinadora regional de la Secretaría de Bienestar del gobierno estatal absorbe la mayor parte de su tiempo.
Además está el compromiso hecho precisamente con la actual alcaldesa Mónica Villarreal Anaya, de apoyarla en la campaña y, desde su posición actual como empleada estatal, fortalecer las acciones del Ayuntamiento mediante la aplicación de los programas asistenciales.
Para llegar al puesto que tiene, Peraza Guerra obviamente recibió la invitación de quienes deciden en el gobierno estatal y el visto bueno de Mónica, para quien operó electoralmente durante la campaña y el día de la elección.
Es decir, se hicieron compromisos y se cumplieron, aunque quién sabe por cuánto tiempo.
Por eso, aunque Magdalena tenga hasta ahora la mayoría de las preferencias entre los simpatizantes de Morena y podría ser la candidata a la Alcaldía si decidiera inscribirse para ser medida en las encuestas oficiales, en lo personal creo que no lo hará.
Me parece que preferirá mantener el compromiso con quien la empleó, conservar esa posición, negociar posiciones políticas y mantener esa aura de figura con presencia y capacidad para seguir siendo competitiva.
Entonces, ¿cuál es el escenario más probable si la puntera no se inscribe en un proceso interno que seguramente ganaría? La candidatura a la Presidencia Municipal de Tampico se definiría entre la actual alcaldesa Mónica Villarreal Anaya y la diputada local Úrsula Salazar Mojica, si el partido decidiera nominar a una mujer, o entre Fernando Manzur y algún otro hombre que entre a la competencia.
El hecho de que Peraza aparezca mejor calificada en las preferencias dentro de Morena es algo que incomoda y molesta a quienes la creían fuera de la política electoral. Pero es una realidad, aunque no guste a muchos.
Cualquiera que sea la decisión, a partir de ahí Morena tendrá un proceso electoral sumamente complicado, porque, contrario a lo que pudieran pensar algunos en el oficialismo, el PAN tiene altas probabilidades de recuperar la Alcaldía porteña debido a la suma de varios factores.
Pero de eso hablaremos más adelante, porque es un tema amplio.
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